CANTO VII: LA CAÍDA EN EL ABISMO
El colapso de FTX en 2022 casi destruye Solana. Sam Bankman-Fried es expuesto como un fraude.
En noviembre de 2022, FTX colapsó y se acogió a un proceso de quiebra en Estados Unidos. Su sede ya estaba en las Bahamas. El déficit de fondos de clientes y la relación con Alameda dañaron la confianza. Hefesto vio una crisis nacida fuera del protocolo rodear sus forjas.
SOL cayó tras el colapso de FTX en noviembre de 2022 y rondó los ocho dólares a finales de diciembre. El máximo cercano a 260 dólares era de noviembre de 2021. Eran etapas de una crisis prolongada. Hefesto debía mantener el trabajo pese a la confianza herida.
Pero aquí es donde la verdadera prueba de Hefesto llegó. Porque cuando todo se derrumbó, cuando parecía que Solana moriría, los constructores se quedaron. No todos, claro. Muchos huyeron. Pero los constructores más honestos, los que creían verdaderamente en la promesa de la velocidad y la utilidad, permanecieron. Continuaron construyendo. Continuaron innovando. Continuaron forjando en el fuego, ahora más calientes que antes.
Atena, la diosa de la sabiduría, podría haber desterrado a Hefesto en ese momento. Podría haber dicho: «Tu forja ha sido contaminada por el fraude. Tu ecosistema fue construido sobre el dinero de ladrones. Tu red es un fracaso». Pero Atena entendía algo más profundo: que una red de blockchain es impersonal. El protocolo no conoce el origen del dinero que corre a través de él. El protocolo no conoce la moral de sus usuarios. El protocolo simplemente ejecuta. Y mientras el protocolo se ejecute correctamente, mientras la red permanezca descentralizada y segura, no importa si los usuarios que construyen en ella son santos o sinvergüenzas.
El fuego de Hefesto estaba a punto de ser probado como ninguno antes.
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