La Prueba de la Carne
La verdad es puesta a prueba en la fragilidad del cuerpo mortal
La llama había sido tocada. El testimonio había sido dado, pero toda verdad debe atravesar más que entusiasmo. Debe atravesar fragilidad. El hombre que confirmó la llama comenzó a debilitarse. No en la mente; no en la convicción; en el cuerpo. La carne, que sostiene a todos los mortales, comenzó a ceder.
Midgard vio enfermedad. Asgard vio prueba. Pues es fácil creer cuando el cuerpo obedece. Es fácil sostener la convicción cuando la vida es estable, pero cuando la carne se disuelve y aun así la mente permanece firme… la verdad se purifica.
Hal continuó. Incluso cuando escribir requería esfuerzo. Incluso cuando hablar requería resistencia. Incluso cuando el cuerpo ya no era aliado. Ejecutaba la red: Validaba bloques, respondía dudas. Mantenía la llama. No proclamaba sufrimiento. No buscaba piedad. Solo permanecía.
Cuando el cuerpo finalmente cedió por completo, la llama no se apagó. Porque ya no dependía de él. La prueba estaba concluida. La verdad no depende de la fuerza física. No depende de la longevidad. No depende de la permanencia de un solo hombre. Vive mientras haya quienes la sostengan.
Hal dejó de ser solo testigo. Se convirtió en fundamento. Pues la llama había sido probada en la carne y había permanecido encendida.